A contratiempo

Cataluña y la mala Educación

Dos asignaturas pendientes, dos fracasos clamorosos de nuestro presente político han salpicado la semana. Cataluña y la Educación. O mejor, el nacionalismo catalán y la mala Educación. Dos asuntos fundamentales, dos cuestiones sin aparente solución que al menos en las últimas horas nos han suministrado algunos positivos gestitos con efecto placebo.

Veamos. El Tribunal Constitucional le ha parado los pies, por cinco escuetos meses, a la fanfarria nacionalista de CiU y su proclama de Cataluña como "sujeto jurídico y político soberano". Ahí le han dado. La declaración soberanista aprobada en el Parlament excede las lindes de lo estrictamente político e incurre en el territorio de lo jurídico. Tal apunta la debatida sentencia del Constitucional. La respuesta de Artur Mas se redujo a un mero arrebato de chulesca insumisión y unas gruesas palabras de su portavoz, Francesc Homs, sobre que "la democracia española se tambalea".

Mas bien se tambalea en una Cataluña pre-quebrada. Algo más de 800.000 parados, vencimientos de deuda de 8.000 millones este año (39 por ciento más que el año pasado) sin más puerta financiera a la que llamar que la de Montoro al que le suplica 9.400 millones. La Cataluña de Artur Mas es un autocar desvencijado, despendolado, rumbo hacia la nada, con la senyera en el parabrisas y con el maletero rebosante de bonos basura.

¿Quién se fía de Artur Mas?

Mariano Rajoy aprovechó el viernes el encuentro del Salón del Automóvil (desvelado en su día por Vozpópuli) para eludir los vientos huracanados de la Plaza de San Jaime y llenar su discurso con apacibles referencias a la Cataluña ejemplar, "punto de encuentro", "lugar de convivencia" y signo de "la pluralidad de España". Que no digan. Ante poderosos inversores e industriales internacionales, Rajoy evidenció algo por todos sabido: que la independencia sería letal para el pueblo catalán. Casi a la misma hora, en Moncloa, su vicepresidenta, palabras suaves en mensaje de hierro, advertía a la Generalitat que, a partir de ahora, cada paso fuera del tiesto que se le ocurra dar a CiU irá a engrosar el recurso al Constitucional. Rajoy en Barcelona a "seny" rogando y Soraya en Madrid, con la ley dando. Para cuadrar el triángulo de los aciertos tan sólo se precisa que Montoro no le llene la andorga a Mas-Colell, el consejero de Economía catalán, por la puerta de servicio. A escondidas, que es como se manejan desde Hacienda estas cuestiones.

¿Quién va a fiarse de un Gobierno, como el catalán, que es incapaz de hacer cumplir la Constitución que votaron el 91 por ciento de los catalanes?, como bien recordó Esperanza Aguirre. Si no se cumple la primera ley de todas, ¿quién va a cumplir las demás? ¿Quién va a pagar los impuestos? ¿Quién va a cumplir un contrato? Contra insumisión, Constitución... y ya veremos. Artur Mas está preso de una economía desvencijada y del apoyo chantajista de ERC, que ni siquiera le ayuda a aprobar el presupuesto. Y encima Europa le ningunea. Su final será más patético que el de Ibarretxe, como anunció, premonitorio, esta semana en el Parlament el belicoso Albert Rivera.

Agitación en las aulas

Ni uno sólo de los alumnos que secundaron la huelga de este jueves era capaz de repetir al menos dos aspectos reseñables de la nueva Ley de Educación del ministro José Ignacio Wert. Todo se les iba en los recortes. Una fracasada jornada de protesta no contra los contenidos de una nueva norma legal, sino sobre aspectos económicos y laborales. Una melée que evidencia el escaso respeto con que se maneja gran parte de nuestra desnortada, ideologizada y trasnochada "comunidad educativa",

De las siete leyes orgánicas que han regulado la enseñanaza media española en la etapa democrática, cinco son de gobiernos socialistas, otra de la UCD y una sóla del PP que no entró en vigor. Es bueno recordarlo de tanto en tanto y nos evitaremos escuchar tantas gansadas como se han oído estos días. ¿Qué tiene de nuevo la ley de Wert? Elemental querido progre. Una mayor unidad de contenidos en todas las regiones; una reválidada en cada etapa; más matemáticas, ciencias y lengua; mejor Formación Profesional... Mezclar esta propuesta con los recortes y el tupper es algo tramposo.

Aunque perfectible, se trata de una ley necesaria. Urgente (¿entrará el año próximo en vigor? ¿O el otro? ¿O nunca?). Pisa nos saca lo colores en cada informe y nos envía al pelotón de los torpes, con Malta y Portugal. Nuestras Universidades resultan prescindibles, no pintan nada en el mundo académico occidental. Y nos aferramos al mantra de "la juventud mejor preparada de la Historia" cuando todos sabemos que es un cuento chino.

Reforma de la Enseñanza, de la Justicia y de la organización territorial. Tres patas para ese banco descuajeringado que es España. Y tenemos los tres en la UVI. Casi en el tanatorio. Quizás la ley Wert no sea un prodigio, pero se acerca a lo necesario. Quizás la desafección de Cataluña sea irreversible, porque se han hecho las cosas tarde y mal, pero el Constitucional ha decidido al fin mover la toga. De la Justicia, siendo lo más grave, también hubo noticia esta semana en forma de tremendo apaño de Gallardón sobre eso del Poder Judicial. Singular político Gallardón, siempre al filo de cagarla de modo definitivo. Pero esa es otra historia. Para no dormir.

EL VARÓMETRO.- Enorme cierto de Ana Botella al situar al frente de la Cultura madrileña a Pedro Corral. Gran periodista, enorme escritor // Esas portadas carcajeantes con Rosell-CEOE tras Mariano y Arturito // Otro juez a escena. Fernando Andreu, Bankia. Paga su bronca con Guindos en el parrús de los tres gandes blanqueros, citados a testificar.


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