A contratiempo

Alfredo Pérez Rubalcaba perdió su ocasión

Los debates son como las elecciones, no suelen ganarse, más bien se pierden. Anoche, Rajoy y Rubalcaba ensayaron un intenso y bien trabado cara a cara en el que se evidenció, fundamentalmente, la enorme capacidad de esgrima dialéctica entre ambos contendientes. Un punto más cauto el aspirante del PP, que evitó resbalones fatídicos o patinazos inoportunos. Más agresivo el candidato del PSOE, consciente de que esta era la penúltima bala de su recámara en su desesperada carrera hacia las urnas. El ejercicio resultó interesante y hasta lustroso y no cabe duda de que una gran mayoría de la audiencia anhelaría un partido de vuelta, para terminar de aclarar criterios y posturas. Los duelistas se empeñaron a fondo pero cabe dudar de que la sangre llegue al río.

Desde los primeros lances, Rubalcaba puso sobre la mesa su astucia y su colmillo. Pretendió inútilmente distanciarse de la penosa gestión de ocho años de gobierno en los que su presencia no ha sido ni anecdótica ni circunstancial. Para ello recurrió a trucos ya muy aireados a lo largo de esta extenuasne campaña como son los de las insistentes denuncias de un supuesto programa oculto del PP, algo que ya carece de eficacia, y en insistir en algunas propuestas, entre populistas e inanes, fundamentadas en impuestos a la banca y los poderosos. Guiños a los descamisados del 15M y referencias concretas a los poderes externos (léase la señora Merkel) y a la implacable ley de los mercados internacionales redondearon el primer asalto en el que, sabido era por todos, tenía todas las de perder. Cinco millones de parados son una realidad tan lacerante y contundente que ni siquiera el más hábil de los vendedores de esperanzas es capaz de escamotear.

En este apartado, Mariano Rajoy optó, e hizo bien, por no salirse del guión al que ya nos tiene acostumbrados. Algo que, a la vista está, le viene funcionando de forma imbatible. Transformación de estructuras empresariales, reforma laboral, apoyo a los emprendedores e inconmensurables dosis de confianza y seriedad fueron las líneas maestras de su apuesta económica. Entró en detalles, ya de sobra conocidos, pero sin apenas sorpresas. La única baza realmente peligrosa a la que tuvo que hacer frente fue la previsible, esto es, la de ser acusado de tener dispuestas las tijeras para emprender una oleada de recortes inmisericordes. Baldío esfuerzo el de Rubalcaba en esta dirección. Nadie ha recortado más prestaciones sociales en nuestra era democrática que el Gobierno de Felipe Gonzalez. Rajoy no eludió apuntar a los tiempos de dureza y sacrificio que se nos avecinan pero siempre con la puerta abierta a la esperanza, ese necesario resquicio para que el desánimo no anegue una victoria que todos ya dan por cantada.

Mas de un treinta y uno por ciento del censo electoral no tiene aún decidida la orientación de su voto, según los augurios demoscópicos del CIS. Es posible que este ejercicio de democracia televisada que representa el cara a cara haya modificado levemente el sentido de algún escrutinio despistado o abúlico. De eso se trataba. Pero el incisivo Rubalcaba apenas hizo mella en el fajador Rajoy, que mostró una templanza mil veces superior a la que exhibiera en 1998 frente a Rodriguez Zapatero. El problema de candidato del PSOE, pese a sus méritos inocultables, es que ni siquiera él se cree su discurso. Le falta credibilidad en el mensaje y convicción en las aseveraciones. Al fin y al cabo, en el subconsciente de la gran mayoría de los españoles late, cada vez que aparece en la pantalla, una pregunta letal: ¿Por qué no lo dijiste o lo hiciste antes, Alfredo? Y contra esta cuestión, no valen ni excusas ni argumentos. Esa cuestión pesó y pesará como una losa sobre el candidato socialista, por más que intente distanciarse de su recientísimo pasado. Este debate no ha sido un dechado de agilidad. Precaución y prevención en ambos. Este equilibrio favorece al que cabalga en cabeza. Rajoy ha salvado el tramite con soltura, que es de lo que se trataba


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba